El libro “Happycracia” nos invita a analizar la felicidad y como la lucha por conseguirla ha sido un problema. Esto se presenta así ya que, en el mundo contemporáneo las personas están obsesionadas por ser “felices”, y por esta razón hacen cosas impensables para conseguirla. Algunos de los temas que se tratarán a continuación serán, la comercialización de la felicidad, el individualismo, la presión por ser feliz y la opresión de emociones.
En primer lugar, una gran problemática planteada por la autora es la comercialización de la felicidad. En pocas palabras quiere decir que la felicidad se ha vuelto un tema económico más que emocional, debido a que hoy en día la gente lucha por tener más (dinero, bienes, riqueza, cosas materiales) ya que se cree que mientras más se tenga más feliz se va a ser. Hay circunstancias donde hasta el bienestar y la salud emocional se han llegado a comercializar. Es por eso que el significado de felicidad se ha ido perdiendo poco a poco.
Por otro lado, esta comercialización de la felicidad ha producido un nivel más alto de individualismo, debido a que los seres humanos están más preocupados por su felicidad y bienestar que por la de los demás. Y sí, hasta cierto punto esta situación no es un problema ya que es de suma importancia primar el bienestar propio sobre las demás cosas. Sin embargo esto llega a ser un problema cuando las personas empiezan a actuar sin valores y principios, haciendo daño al otro solo para conseguir “felicidad”, que en verdad solo es buscar riqueza y poder para ciertas personas.
Por último este problema ha causado otros problemas. En primer lugar, la presión por ser feliz. Hay que plantearse esto de manera realista, y la realidad es que no siempre se es feliz, no hay felicidad sin tristeza y el hecho de todo el tiempo querer estar feliz puede llevar a la segunda problemática: la opresión de emociones, lo cual a largo plazo es muy grave para el ser humano, debido que oprimir una emoción para no sentirla a la final hará que esta emoción salga de una forma negativa, mientras que aprender a sentir todas las emociones y aprender a canalizarlas hará que se viva de manera más sana.
En conclusión se puede decir que este libro nos deja mucho por reflexionar como seres humanos. Estamos haciendo de la felicidad algo tangible, cuando en realidad es mucho más que eso, la felicidad no está en la cantidad de dinero que se tiene, en la cantidad de bienes que se consiguen, ni mucho menos en el poder; la felicidad se encuentra en las experiencias, en los momentos buenos, en las cosas pequeñas. Debemos aprender a vivir más en el presente disfrutando de lo que tenemos hoy, y no viviendo una vida de estrés por conseguir cosas que solamente creemos que nos darán la felicidad que aún no hemos encontrado.

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